PRÓLOGO

 

 

 

Explicar lo inexplicable es una tentación difícil de vencer. Inútil, pero inevitable. Sucede que crecimos educados como ovejas atrapadas en el brete del mandato y si no explicamos sentimos que contravenimos las normas y que somos pasibles de juicio y de sanción.

¿Qué hicimos de malo? Nada. Vivir y serles fiel a la vida, único amor cierto que nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Claro que no se nos permite semejante naturalidad.  Es entonces cuando, los que cultivamos una fe que no fue atraída  por las promesas celestes ni paralizada por las amenazas infernales, echamos mano al lugar común y nos lanzamos a la aventura del C’est la vie.

Yo acompaño este lema de tradición francesa desde su misma y azarosa protohistoria. Lo acompaño y lo celebro.  Celebro la travesía iniciática que lo grabó en un cuello para siempre. Cuello que amo sin haber tocado, como puede amarse la seductora altura o la persuasiva profundidad. C’est la vie no tiene explicación como no sea la que surge de la literalidad del lema. Mi comunión con Virginia no la tiene tampoco. La elegí por amor. Y ella me permitió que la eligiera.

 

Junín, otoño de 2013

Gorrión

 

1

Yo bajé para verte treinta y tres escalones / los mismos que componen esa cifra mágica / que tanto ha dado para especular /

pero no es mi descenso lo que importa /

ni el cúmulo de especulaciones que se monta por ahí /

lo que importa es que hay vida entre los pliegues / de cualquier escalera

 

 

2

Acostumbraba a ubicarte allá atrás / en la última fila / cuando mordías aún los frenillos de la ortodoncia / y no eras la mejor pero eras / la que mejor sonreía /

toda la luz giraba alrededor de aquel flequillo rubio / y las pecas te encendían la cara / porque nada podía haber que opacara tu presencia / gorrión / ni siquiera las tediosas cuestiones de los verbos y los sustantivos / o la precaria ortografía que llevaste / como carné y estigma /

desde entonces pasaron edades como balas / y crecimos en huertos diferentes / hasta alcanzar estos dos universos que nos juntan ahora / tan lejos y tan cerca de la vida que es así / lo dijiste

 

 

3

Hay un lugar en un rincón del cuerpo / yo no sé dónde queda / en el que convergen todas las arterias de la emoción humana / y uno las vive allí como principio / de bonanza y salud /

en ese punto estás / ya te lo dije /

lo que nunca te dije pero siento / es que a medida que molés la tierra / de este cuerpo gastado / a medida que buscás tu lecho y afirmás tus raíces / a medida que entrás a puro instinto / en la napa más honda y más proteica / e invadís prepotente el amplio espacio que creí que era mío / me devolvés en risa el alimento que me roba tu gula / me devolvés en pájaros el tiempo que me llevó encontrarte

 

 

4

Pensarte es un acto diario como rezar o alimentarme / sin embargo / yo no rezo como rezan los creyentes / ni me alimento como los metódicos o los precavidos / yo rezo y me alimento con desorden / con glotonería hedonista / por puro placer /

pensarte / en cambio / mirá vos / te pienso con devoción religiosa / no sé explicarme / con humildad quiero decir / como si te necesitara

 

 

5

Pedí soñar con vos y amaneciste en el sector más tibio de la cama / como copo o paloma / como estampita que cayera al dormirme en un tiempo remoto / como si de veras te hubieras corporizado por obra de ese dios / que no sé con cuáles argumentos / todavía me concede el beneficio

 

 

6

Me gusta desmigarte por las noches cuando la lluvia pega / separar las tres sílabas prolijas de tu nombre y atarlas / a un bote de papel de caramelos / subirme a la quilla y navegar tu risa / acariciar la cifra que has grabado para siempre en tu cuello / tomarlo como mástil / y dejarme llevar hasta esa orilla de esperanzas comunes / donde un día tendremos que encontrarnos / tal vez en otro tiempo / y otro suelo

 

 

7

Miré hacia la terraza / vi la ropa que había tendido en la soga y me acordé de vos / flameaban unas pocas prendas / como si fueran banderines desdentados de una fiesta que acababa de concluir / entonces corrí las escaleras / y evité de un tirón que otros ojos que no fueran los tuyos / se apropiaran de ese costado íntimo / que me enseñaste a preservar

 

 

8

Se repite un momento cada noche / ante el umbral del sueño / en que todas las cosas que en el día creímos importantes / parecen disolverse / y una única imagen se apodera / de nuestra intimidad / nos entibia la almohada / y nos lleva a un extraño territorio / donde todo es posible / hasta pensar que es dios quien nos visita  / porque nada hay más vivo que los sueños / más bello ni  más cierto /

Bueno / esa imagen en mí tiene tus formas / me duermo con las íes de tu nombre jugando entre mis labios / te acomodo el flequillo / y me dejo llevar hasta que el alba me regale otro día

 

 

9

“Non  /  je ne regrette rien”  /

gorrión  /

da lo mismo París o Junín o acá a la vuelta /

es una misma luz / un mismo río / dos orillas y el puente hasta tus ojos /

y ese saber que estás / que estamos / anidados  /  en la mañana  / el canto de los árboles /

porque es así la vida / me dijiste /  gorrión  /  y yo no me arrepiento  /

de nada

PRESENTACIÓN DE LUCIANO MOLINA

 

Como Beatriz en la Divina Comedia, es Virginia en La travesía símbolo de la mujer ángel; incluso la procesión tortuosa del poeta se hace presente tanto en Dante como en Portiglia. Complejo camino, aunque por qué no, gratificante después de todo. Digo esto, porque lo plasmado en los poemas de La travesía describen la procesión de un hombre por el camino de un amor frustrado. ¿Cómo no sentirse identificado con cada verso? ¿Cómo no aprender a amar después de leer la experiencia que Claudio se atreve a confesar?

Uno abre La travesía y de inmediato siente que ha vuelto a ese universo amplio, tempestuoso, cataclísmico de la adolescencia, es un universo, en el que vamos a vivir, cómo no, lo mismo que vivimos en nuestro universo y hasta oiremos el sombrío testimonio de lo que nos espera. Pero siempre curados a  tiempo por la presencia de la esperanza que la alquimia poética de Portiglia nos ofrece en forma de mujer. Se me ocurre que muchos lectores encontrarán en estos poemas una especie de patria adolescente, necesaria y perdida, una adolescencia que viene a rescatar al lector después del cataclismo pero no para infantilizar la frustración, sino para mostrarnos el chico que fuimos. Decirnos que todavía podemos ser ese mismo, a pesar de todo, y plantearnos el misterio de la identidad, para después recordarnos que todavía tenemos como posibilidad de creación las herramientas de la poesía primera. A nadie que conozca a Portiglia le puede sorprender esto, porque sabrá de su espíritu transgresor.

A diferencia de las obras anteriores, Claudio con La travesía aterriza en la llanura poética, dándole al lenguaje y a los recursos un uso más popular, más cercano a la gente, y esto, no sólo es una novedad en Portiglia sino, además, un acierto. Por eso encontrarán imágenes de la vida cotidiana, sencillas y cercanas. Y esto es adrede, claro. Dicen que cuando uno escribe, siempre le escribe a alguien, dicen que el que escribe imagina su lector y el lector a su autor, que es un juego de espejos, suposiciones, implicancias, una compleja relación que se produce en secreto ante el texto silencioso; un vínculo.  Y a decir verdad, en la obra, esta sencillez de la que hablaba tiene un destinatario real, porque a ella fue escrita como promesa. Cada verso quiere ser comprendido en un intento por demostrar el cariño más puro. Nosotros somos meros espectadores y quedará a nuestro juicio saber entender o por qué no, envidiar, esa demostración de sentimiento ante el amor diacrónico. 

A través de la lectura uno participa como espectador de los códigos que poeta y destinataria compartieron. Expresar: Curriculum vitae: amé, es lograr con una imagen la vastedad de la vida y ofrecérsela a una sola persona. Hallar en la musa a Dios es comprender que no existe sentimiento tan purificador como el amor, y nos incita a creer en él. Por eso, mal que le pese al poeta, no hay nada de desubicado en un amor que sólo es amenazado por los convencionalismos. Hay una frase que cruza la obra y es el símbolo más fuerte que une a las dos personas que habitan el libro: Así es la vida conduce al poeta y a su amada por el, para mí, injusto camino del determinismo, sabiendo ambos que nada pueden hacer para cambiar su historia. De todas maneras, no hay resignación, el poeta sabe que en otra vida, en otro tiempo, estarán esperándose.

Considero a La Travesía, una obra redentora, por eso si Cabría Preguntarme fue la pasión desenfrenada, en esta etapa de la vida del poeta, La travesía es su antítesis, porque ella destila el amor puro, la inocencia adolescente, los elementos del romanticismo bien representados. Considero, también, que es una obra que nos concierne a todos, porque a pesar de la subjetividad poética, atraviesa temas universales.

Para terminar, confieso que leer La travesía fue descubrir que Claudio, además de un gran poeta, también es humano e imagino que después de leída la obra podrán ser más humanos también ustedes.

Luciano Molina

Carta echada en una botella al océano de Facebook

 

Un día no hace tanto / me compré esta barquita / y me eché a navegar /

no tenía destino previsto / ni conocía el recorrido de las posibles rutas / así que confié en el paquete de turismo que me vendieron / y en el GPS de la multitud /

y fue allí / entre los marciales dictados de la multitud / que algunas voces se convirtieron en tritones / y otras en sirenas / y unas pocas / muy pocas / me ofrecieron sus botes salvavidas para devolverme a tierra / donde siempre supe que estaba mi lugar /

porque / para quienes no aprendimos a navegar de chicos / toparse de grandes con la ferocidad del mar / es una experiencia extrema / parecida a la muerte o la locura

La travesía

 

A 198 pasos / el cielo sigue siendo un lugar inaccesible / 

pero vale la pena levantar la vista y ver amanecer

 

 

 

 

1

Hay veces que no dormir descansa / son noches que coronan esos días felices / cuando estamos en paz con lo que más queremos / y un estado de dulce zozobra nos aligera el aire

 

 

2

Miércoles de noche en la esquina / de Corrientes y Paraná / los teatros y los cines expulsan felicidades momentáneas / y un ejército de cartoneros concluye su faena /

yo miro hacia la nada que rebota / contra las farolas en línea / solo en apariencia / aun cuando la yema del pulgar se detiene sobre ese rizo rubio / sobre esos poros nuevos / sobre esa nuca amada que cede a la tentación de una caricia / sobre el barniz con brillo de la foto / sobre el tatuaje tibio y familiar que me cambió el sentido de la vida /

el día que me dijo que es así / tan curiosa y tan noble que da ganas / de ir bebiéndola a sorbos

 

 

3

Llegan / casi todas pasan / alguna cada tanto se aloja por un tiempo / dos o tres te dejan sabores o perfumes / dos o tres alguna cosa escrita / y una sola / que sin estar arraiga / pone el cielo al alcance de tu mano / firma un pacto con vos desde los ojos / te deja el alma en floración perpetua / te enseña a ser feliz

 

 

4

“…digamos que no es para entender, solo me pasa…”

(abril, fragmento de una carta breve)

 

 Gorrión / si en esta tarde áspera / para mí / consigo imaginarte / tranco a tranco en tu esperada travesía / y me siento / colgado de tu cuello / un poco menos solo / es porque sé que un ángel compartido / acorta la distancia hasta los Andes / donde un bautismo y otro se conjugan / ‘y no es para entender / sólo me pasa’

 

 

5

De qué región ajena y primitiva llegaron las palabras / nos concierne nada más que a nosotros / y en nada nos modifica /

quede / en cambio / asentado para los demás / la rama en el terrón precario que abrazabas incrédula / a mitad de camino entre la felicidad / y la desesperación

 

 

6

Se pudo / se puede / lo dice la explosión de luz que / con la última claridad de la tarde / abre un ojo en el cielo / para que recorte tu perfil de Buda / mirando hacia la casa que está lejos / sabiendo cumplido el objetivo / aguardando / vencida la ansiedad / el retorno a los brazos / las voces / los ojos / los lugares queridos

 

 

7

Treinta y tres es la cifra / falta envido / latitud / orientales / semanas de embarazo / edad del cristo / revoluciones por minuto / masones vertebrados o mineros / resonancia torácica o apenas / los años que llevaba acumulados / cuando el destino quiso que llegaras / fresca a la luz del mundo / y decisiva

 

 

8

Suena a viento el nombre que me llevo de noche hasta la almohada / a viento y a vigilia / y yo cierro los ojos y me dejo llevar por el sonido / al virginal terreno de los sueños / donde otra historia empieza / más amable / parecida a los cuentos que de chico me inventaba a escondidas / para creer que de mí no se habían olvidado los ángeles / y pensar que podría alcanzar / lo que no era posible

 

 

9

Será por Sagitario / será porque el arquero tensa el arco / y desde esa tensión cruje el tejido / que donará la vida / será por decisión de las constelaciones / por esa órbita singular de estrellas / que dibuja el amado y necesario perfil / será porque una siempre luce en punta / y otra en vara en muesca en cuerda en arco en acto / será por el corcel que es la palabra / o será porque es ella Sagitario / y si es ella lo son todas las cosas que definen el mundo / hélices / espacio / movimiento / relaciones / materia / proporción

 

 

10

Diminutas distintas persistentes / siete piedras nomás / la octava late / puñadito que cabe con holgura en el cuenco de una mano / o refugio o altar / o permanencia

 

 

11

Semillas de piedra como dientes de leche / novedad del desprendimiento y anticipo / de una edad en que ya no ponemos / la esperanza debajo de la almohada / sin embargo  la inocencia /  todavía nos asiste

 

 

Final de juego

 

 

1

Disolvernos después de una tarde de emociones y risas / cautivos en el brillo o en la lágrima / unidos para siempre por las palabras y los símbolos / tal vez sea ese puerto de felicidad que buscamos / entre tantas cuestiones ordinarias / el puerto digo / el aire digo / un lugar donde amarrar los sueños / sin tiempo / sin testigos ni edad

 

 

2

Armar botecitos de papel / fijar un derrotero / botarlos a la mar insospechada de un cuaderno de apuntes / y verlos navegar hacia los sueños que quisimos destino / puede ser algo más que un pasatiempo / o un guiño de la infancia / si va en ellos la vida que jugamos a pleno / en cada acto

 

 

3

Habitabas un sitio que era una casa grande / allí vivían juntos rencores y vecinos / y torcazas y amores / y mates en la plaza /

vos creciste de a poco según como se mire /

fuiste al mismo jardín y hasta a la misma escuela / llenaste de papeles las cajitas forradas / apuntaste esa cifra con acento extranjero / bordeaste la tragedia / imaginaste el puente / guardaste esos dolores que nunca cicatrizan /

los días de mudanza te hallaron caminando / los ejes cartesianos de una ciudad vecina / y maduraste pronto / y te cargaste el sayo / que tanta gente próxima se ocupó en abultarte /

no sé por qué rarezas un día nos cruzamos / y supe de tu boca los secretos no dichos / y supe del halago / y supe de la gracia / y supe de la vida que creí que sabía /

yo no sabía nada / lo que sé lo aprendimos mirándonos los ojos / buscando allá en el fondo de cada parpadeo la explicación precisa / el tiempo de abrazarnos / la tristeza o la dicha / la confianza o el miedo / los mutuos avatares / las razones inciertas /

y así con cada gesto y así con cada signo / y así con cada viaje / con cada testimonio / con cada estar pendientes de cosas que nos pasan / nos fuimos separando porque la vida es eso / como vos me escribiste / como cae / como queda / como vamos formándola

 

 

4

Pronto la casa quedará desierta / o habitada por otras inquietudes que no son las mías / de todos modos / y aunque nunca estuve / no olvidaré el olor de las cortinas / ni la luz circular / ni el bullicio detrás de las persianas que te hacía palpable / ni tu risa gorrión que en las paredes / y en las ramas del níspero / anidó para siempre a poco menos / de doscientos pasos

 

 

5

No sólo afuera llueve / también en la intimidad de estas horas de desvelo extendido / cuando nada hay más vivo en mi memoria / que ese cuerpo de luz aguamarina / que ese vestido que alargó tu talle la noche que soñabas /

(estabas tan bonita / no sé si te lo dije) /

recuerdo que hubo voces con las que de algo hablamos / y hubo comida y vino / y siluetas anónimas / y ruidos de un festejo que se me hace distante / y cotillón y baile y otros juegos al tono /

pero yo no esperaba más que verte de cerca / más que tener tu risa poblándome los poros / erizándome entero / transfundiéndole fuerzas a mis años gastados / tan lejos de los tuyos /

los hombres no lloramos mi amor por eso escribo / no sé si habrá más veces / no sé si este poema termina todavía / ni sé si los caminos volverán a encontrarnos / en esa calle ancha de tu fe / de tu gloria /

pero en tanto suceda lo que el trayecto marque / en tanto se resuelvan tu destino y el mío / no quedará uno solo de los días que queden / sin que habites la casa que elegimos que habites

 

 

6

Cuando esperar acerca demasiado la pared al futuro / ya no es tan importante distinguir / entre planos y perspectiva

 

 

7

Giro alrededor de tu nombre de sílabas filosas / de la foto enmarcada / y las sábanas que van asogándose con las vueltas del cuerpo / me revelan que son altas las horas que el reloj no desmiente / y que en sueños tal vez ya estés partiendo / aunque ahora descanses por un rato después de la fatiga / mientras yo le peleo al insomnio / me rebelo impotente en el esfuerzo  por torcer una edad en retirada / y se consume tu última noche en la ciudad de paso / por más que los canales de cable nos cuenten otras cosas / cuando es ésta la única noticia que en verdad interesa

 

 

8

Amor /

nunca empecé un poema de este modo / nunca creí que el amor mereciera escribirse / más que como dato ilustrativo / como adorno al pasar en ese vértigo del vivir en que anduve /

pero ahora que estás y te estás yendo / ahora que sé que para nunca o para siempre seremos / el uno para el otro una noticia / guardada en algún álbum / tengo ganas de atarme entre tus cosas / de filtrarme en las cajas que atesoran vida tuya vivida / y dejarme mudar con tus cacharros / con tu ropa tus aros tus apuntes / tu vocación recién inaugurada / hasta ese mundo nuevo de barrancas y río embravecido / que sellará en la isla de tu cuello / otro mojón no menos trascendente que el lema que nos une

Al elegir cambiar

 

 

 

1

Gorrión / nada de vos me pertenece / y eso me libera para amarte por encima de todo

 

 

2

Falta un par de escalones nada menos / y ahí estás vos en cuerpo y esperanza / presintiendo la luz de lo que viene / sabiendo que saltás / que es toda tuya la vocación de salto que te trajo / sabiendo que te esperan otros mundos / que hay cosas que mejor ni imaginarlas / que tendrán que ocurrir que ya veremos / que el ahora es aquí y es la escalera / que al costado van quedando rastros / y amores más atrás y hasta derrotas / y amistades que son y no se sabe / que hubo un tiempo que fue de travesía / y que hay otro de sueños y trabajo que tendrás que vivir / que te ganaste

 

 

3

Yo salgo por Urquiza hacia el oeste / o bajo hacia el sur por Avellaneda / -tampoco son tantos los destinos previsibles- / pero hace unos días que el café me resulta indiferente / que los libros que llevo son apenas estructuras vacías / que los diarios se repiten en sus arduas parrafadas indescifrables / y que las compras en el supermercado de a la vuelta se redujeron a mínima demanda /

con decirte que ni siquiera las aceitunas negras / que traen para mi gula los gallegos que habitan tu manzana / motivan mi apetito /

y no es que el paisaje cambiara demasiado / más allá de las cortinas bajas o del sol gomoso / tampoco cambió demasiado la situación habitual / porque a decir verdad era poco lo que nos veíamos /

el problema pasa / se me ocurre / por esta subjetividad de la esperanza /

yo llego palpitante como siempre a la proximidad de las esquinas / batiendo el corazón en vigilia su oquedad monocorde / porque en ese temblor inexplicable que se adueña del cuerpo / crece inconsciente la expectativa de girar y de toparme con vos /

pero no /

me abismo cuando caigo en la cuenta de que esa posibilidad ya no existe / que la escena se mudó de sala / que son otros los actores que te rodean y que es otra la compañía / que no hay nada que abrigue la esperanza de un retorno a beneficio / y que la gira se prevé muy larga /

que el teatro se vendió para otros fines / y que mis tiempos se vuelven cada vez más blandos y más cortos /

y es entonces que me digo para qué las aceitunas / para qué los libros o el café o el diario / si la única razón que me movía hacia la trivialidad del consumo / era la íntima y gozosa sospecha de encontrarte / y de darnos ese abrazo ligero / como si alguien nos mirara a escondidas desde un palco en penumbras / como si los dos pensáramos que el otro era el que estaba en falta

 

 

4

 

“Melancolía x aquellos lindos momentos q ya no volverán...

 Las cosas cambian xq la vida es así, pero a veces también duele...”

 (Virgi, en Facebook, el martes 8 de enero de 2013)

 

 No es que Rosario ya no esté cerca Fito / ni que cambien las cosas porque la vida es así / ni siquiera es cuestión de melancolía por ese parque que alegró otros momentos / ni por los bares de la calle Laprida / ni por bulevares o festivales por los que supimos transitar / tampoco por el río más amado y más río / ni por las estudiantinas bullangueras / o los hoteles baratos que rodean la terminal / ni por el Negro o por el fútbol / por las rosarinas o por vos /

es que cuando algo duele duele sin atajos / y como ahora / sin que nada lo explique

 

 

5

El corazón no cuenta cuando se ama como yo amé a Virginia / el proceso transita del cerebro a la boca del estómago / de allí a los intestinos / y provoca el sudor más helado que pudiera conocerse / porque nada nos congela tanto el cuerpo como el amor genuino /

-fijesé lo que sucede con la muerte- /

lo demás es ficción de las novelas / relatos que confunden el amor con un chocar de cuerpos en combate / y ostentación al uso por las dudas / para consumo ajeno

 

 

6

Es tu vuelo gorrión / no te detengas a imitar al halcón que se desploma / sagaz sobre la presa y la desgarra / tampoco a la perdiz que es tan cobarde / ni a la altiva cigüeña / ni al canario que no sabe vivir si no es en jaula / con alpiste seguro /

vos naciste para darles vida al níspero o al fresno de la calle / para bajar el cielo hasta el charquito con sólo visitarlo / para armar una fiesta con las migas que dejó la abundancia / y colgarte de cualquier cornisa con vocación de acróbata /

exigente con vos porque de nadie depende tu destino / libertaria en tu canto y bullanguera / dispuesta a pelearle a cada viento la mañana siguiente / y hasta terca detrás del pico grande que ofrece una sonrisa / llegaste para darle otros motivos a esta vida gastada / y ese lema en francés y un sol castaño / que enmarca el brillo de tus ojos tintos

 

 

7

La luz no se define sino por su presencia / como vos / así de necesaria

 

 

8

El verano se apagó de golpe un sábado de diciembre / y el otoño se prevé más oscuro y el invierno más frío / y quién sabe si habrá otras primaveras que recreen la última

 

 

 

9

Currículum vitae

Amé

Otro aleph

 

 

 

1

Ciertos puntos / -Borges lo encontró en un oscuro sótano llevado por la pertinaz obcecación de Carlos Argentino Daneri / yo en una aleta de tu nariz llevado por el irrefrenable y propio deseo de sobrevivir- / contienen la cifra acabada de todo lo que fuimos y de todo lo que seremos / pero en ellos no advertimos otro tiempo que no sea el ahora / no reconocemos otro espacio que no sea el aquí / porque la infinita eternidad no es más que un punto que habita en lo que amamos / también que nos subsume

 

 

2

Escuchar tu risa y tu voz a través de un mensaje de texto / ver incluso el brillo de tus ojos y advertir / al correr de la lectura / cada movimiento y cada paso / hilvanar los desordenados caracteres para que la emoción alcance su sentido / y sentir que se vibra a un mismo tiempo por comunes razones / es también una forma elevada del amor / cuando la distancia impone sin reparos su fastidiosa tiranía

 

 

3

Dios de chico era un triángulo y un ojo que aprendí en catecismo / después fue negación y rebeldía / más tarde pactamos y anduvimos juntos los escalones de la exploración /

hubo amor y hubo hijos / hubo un tiempo que fue de fundación de la familia / después se sucedieron avatares donde dios intervino a reglamento / y de a poco nos fuimos distanciando cada uno ocupado en su función /

con su casta rompí sin lamentarme / con él en cambio sostengo algunos duelos que bien vale sostener a veces /

el tema es que al lindar con la derrota / el muy astuto un día y sin aviso / se reveló en tus ojos triangulares / con esa luz que aspiro con vehemencia pero que nunca conseguí plasmar /

y ahora que lo veo duplicado cada vez que te miro / brillando como quise que brillara pintado en mis carpetas / ya no sé si llamarlo por su nombre / o seguirte gorrión porque en tu risa lo veo y lo comprendo

 

 

 

4

En Junín no llovía desde que vos te fuiste / y ya no importa si el verano es largo o si el recuerdo se quedó vacío / importa que cuando la tierra se cuartea le llegue a tiempo su ración de agua / para que no se malogren las raíces / y quede la esperanza palpitando como si hubiera otra oportunidad

 

 

5

Muchas veces soñamos cataratas / torrentes de escenas que se abisman a una garganta que lo traga todo /

otras veces soñamos explosiones / esquirlas que se expanden como rayos / y penetran en pieles ignoradas / las incendian arrasan las destruyen /

cada tanto soñamos estaciones / planos quietos vacíos sin memoria sin tiempo que discurra /

o soñamos secuencias cotidianas que no solemos protagonizar /

mi sueño esta noche fue un pasmoso fluir reminiscente / yo en el centro de todos los teatros no hacía más que buscarte / y vi cosas en tránsito que ahora comprendo que te anuncian

 

 

6

Uníamos el trueno con la seda la ansiedad con la magia / respondíamos a un amo despiadado que siempre nos supuso / pero un día encarnamos con voz propia y rompimos los cercos / pero un día saltamos los alambres y vaciamos los campos / pero un día juntamos los errores rancios de tanta pena / y soltamos este amor humano para que eche raíces

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Portarretrato vertical

 

 

 

 

Cada tanto me quedo contemplándote

‘es así’ me dijiste

es el arduo sinfín de la memoria

trepanándome el cuello

 

la vida es ese juego de contrarios

atado por un rizo

 

veo la foto cuando ya te fuiste

imagino que ahora nuevos mundos habrá que te merezcan

evito que el tiempo se me oxide por debajo del vidrio

 

 

 

                                                                                               a la Virgi de todos los momentos