Bella y transitoria

Claudio Portiglia

Bella y transitoria / Summa Poética, Vinciguerra, 2016

 

 

 

 

(en Cuartos pulcros)

 

Morirse sería como volver al caldo original / y allí probablemente cada uno / agregue una pizca de presencia / un sabor / un volumen / un reflejo / ingredientes en fin que con los sueños se erigen importantes / porque en sueños regresan las presencias de personas que fueron / nunca ellas pero sí sus estilos / sus trazos distintivos o esas marcas / que damos en nombrar características / y que sean tal vez lo que se aporte desde el paso terreno / a esa vastedad incomprensible llamada eternidad

 

 

Una tipa se planta de improviso sobre la pausa del lenguaje / sobre el espacio de un fluir sin metas / y le arranca un silbido a la mañana / que suena a música y que huele / a rama recia o pasto humedecido

 

 

Son días que caen como monedas / suenan / pican / ruedan / se deslizan por debajo de un mueble y en el rincón extremo / quedarán / protegidos pero inalcanzables / hasta la próxima mudanza

 

 

La tierra brama azota ruge / nunca ha sido mansa la tierra / ni siquiera en la aparente serenidad de la llanura / la tierra devasta se parte devora / castiga con sequías memorables o se deja inundar hasta la médula / nunca ha sido prudente ni medida / nunca mintió la tierra su indomable vocación libertaria / ni su humor / ni su ira / abrasa y congela de igual modo / nunca supo de vagas contenciones porque alguien se pudiera incomodar / nunca aligeró sus expresiones ni dejó de quejarse si la acosan / la tierra no se deja intimidar por más que la perforen o la invadan / no oculta sus riquezas ni se humilla por mostrar sus miserias / la tierra es humilde por definición / rebelde y soberbia como la vida misma / ¿quién ha querido y quiere todavía confundir sumisión con humildad?

 

 

El agua / da vida quita vida / riega limpia oculta arrasa / lava culpas y deja al descubierto después que se retira / la mugre amontonada en los rincones las calles las conciencias

 

 

No nos habríamos conocido nunca   Kalpana   aunque hubieras vivido / tan distantes como son los mundos de la humanidad / no habría conocido siquiera tu nombre si no fuera por la muerte inútil / vergonzante   prestada / y menos claro está conocerías el mío

hubo tiempos acaso nos contaron / en que los exploradores ganaban territorios / fecundaban vírgenes que poblaban las patrias de mestizos / inspiraban plegarias y relatos / y gozaban de los favores reales de Papas y de Príncipes / la historia recogió sus nombres y hoy visten monumentos / y plazas / y ciudades

pero estas chucherías son vestigios de una edad que fue heroica / y ni vos ni yo seguramente hemos sido tentados para héroes

tu exploración Kalpana fue distinta

una madre de más de mil millones fue el primer desamparo / y tu irrupción un gesto de osadía que no admitieron ni la ley / ni el orden

otra madre voraz te engulle ahora

se disolvió tu cuerpo de sonido / a dieciséis minutos de la Tierra / no será mucho más lo que de vos se diga / como sal imagino que te habrás derramado / sobre una mar incrédula / y no quedan si no tus ojos indios / que animan el fervor desde una foto

 

                                                                    a Kalpana Chawla, muerta en el espacio el primero de febrero de 2003.

 

 

DÍSTICOS

 

Vas por más noche y en el flujo eterno

hallás más luz allí donde no hay nada

 

La tormenta pasó y quedaron migas

de ciudad esparcidas por el suelo

 

Beso en la letra tu retrato vivo

tu yo volcado en la caligrafía

 

Morir más bien temprano es una gracia

que la vejez después no toma en cuenta

 

Más recia que elegante la arboleda

abriga una elegancia sin alardes

 

No la sombra el cansancio te ensombrece

mirás las ramas sin embargo hay nidos

 

Qué que yo dije no querés que sea

qué que callé me hubieras preguntado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(en Poemas rescatados)

 

 

La uña grababa en la pared las iniciales de aquellos arrebatos

el amor todavía era una idea

y llegaste a creer con fundamento que futuros corsarios orbitales

un día encontrarían esos signos

los llevarían hasta sus planetas

un consejo de sabios al efecto descifraría el código escondido

sentaría las bases necesarias de la nueva conquista

dispondría recursos y estrategias

para que una civilización ya devorada por el azar del tiempo

recupere su voz se haga visible

en dos o tres grafías cuneiformes

 

 

No digo ya el camello digo el hilo

cómo pasar por el ojo de la aguja

tan minúsculo para el pulso nervioso para la vista empañada

para la lengua seca

cómo pasar

cómo enhebrar la retahíla de obscenidades que supone la pobreza

para oponer una costura convincente

a estos nuevos ricos que disfrutan sus mieles vaticanas

 

 

No soltaste una estrella

soltaste un quejido doloroso que acompañó el zumbido

justo a vos te pasaba

tanto tiempo llevabas arrastrando tacuaras desde el vado

cortándolas finito

midiéndole los tiros con destrezas que enseñan las derrotas

peleándole al empacho del engrudo

justo ahora carajo que le habías robado a las meriendas

las diez monedas para el papel liviano

y el hilo choricero que decían que nunca se cortaba

y mirá el pelotudo cómo cuelga tan flojo del palito

dejando que el cielo se la trague

tan azul y amarilla tan hermosa

 

 

Vaciabas los espacios antes de acomodar los ojos

nunca cupo la posibilidad de que la luz chocara con los filos

de libros o de enseres

de cosas por allí desparramadas de puro inoportunas

la luz tan luego tan sensible

tan deseada en las noches del insomnio

no podía quebrarse

tenía que llegar como aire fresco

intacta hasta vos para aventar fantasmas y fatiga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(en Otros poemas)

 

 

Hay días que son duros y el esqueleto cruje y también cruje el alma si es que acaso estuviera

trepada en algún sitio filtrada en la corriente que elabora el cerebro y que todo lo cuestiona

si es que acaso estuviera

tendida sobre el pasto donde juegan los niños o en las camas amantes de amores a destajo

yo no sé si hay un alma si no es todo materia si no somos finitos si el destino es el tránsito si no somos de polvo si vivimos de prepo si un volcán nos contiene y un agua nos redime si un viento nos devuelve si no es todo energía si son ondas o planos o meras percepciones si valemos por algo si por alguien latimos

yo que todo lo pienso sé que hay algo que pienso de modo diferente

yo que no creo en nada sé que creo que hay algo que me habita a escondidas

y en días como éstos cuando todo nos cruje

uno le mete manos a cosas que no entiende y a rezos que no sabe y atolondrado y todo

sabe que al menos sabe que cree que está vivo que crujir lo demuestra

 

 

Importa los espacios

el plano la masa los colores no son sino argumentos

para ver en los resquicios el motivo

la buscada posibilidad de filtrarse hacia una dimensión menos concreta

el paso la canilla

la raja en la pared o en la montaña

o una marca en el cielo que alimente las ganas de seguir

 

 

Decís que era distinto pero no

era igual o por lo menos parecido

los declamadores declamaban como ahora

colorados o azules o gorilas o proscriptos

sin demasiada idea pero con el cuello inflamado con la voz engolada

con la puesta en escena con el cenáculo pronto con la gacetilla impresa

más o menos como ahora de la plaza al basural de los medios a los buitres

con los culpables afuera y con la vergüenza mordida

con el cuero que nunca les dio

con los manuales aprendidos de memoria en las usinas de adoctrinamiento

con la historia ignorándolos como ahora y con ellos revisándola

que si no fuera de ese modo

de qué cosas hablarían los poetas

 

 

Para el día crucial tengo otros planes

ni me iré de viaje ni saldré de gira

ni habré de encontrarme con alguien que me espere en ningún lado

aunque nunca muy lejos he viajado bastante y no tengo reclamos por hacer

demasiado con la carga que les deje a quienes algo pude haberles dado vivo

lo que quede se irá consustanciando con lo que quede de otros

con lo que otros dejaron para que yo disfrute

con la tierra y el agua y el aliento y el fuego

y ese gen que circula para todos llamado humanidad

más o menos rayamos a la misma altura

el único poder que he respetado será el mismo que me aseste el golpe

y sería incoherente de mi parte torcer esa opinión

bien muertos estamos los mortales el día que morimos

esperar otras cosas no permite que vivamos siquiera

y en lo que a mí compete

si supe del amor me doy por pago

y mis deudas en fin que la poesía se encargue de saldar

 

 

A veces amaga con entrarme el cansancio

o yo amago con entrarle a él sin tantas vueltas

como diciéndole bueno viejo si querés apoderate  también de esto que queda

total de a poco te quedás con todo

y es entonces cuando aparece una palabra

una

que no responde a ningún catecismo

a ninguna preceptiva

a ningún ideal

pero suelta justito lo que necesitaba oír para seguir cuerpeándola

 

 

Escribo

a mi derecha las cosas que se amontonan se ordenan o se desordenan

los espacios que se disputan las ideas que se disputan las carpetas los amores las lealtades las pertenencias los diccionarios las precisiones que se disputan

las formas los niveles los resquicios las fracturas los pedazos los libros los paquetes las sombras

las huellas clandestinas de las visitas clandestinas las migas los vasos los restos la vajilla el cubo de la basura los cuadros los retratos la puerta y el espejo

a mi izquierda la pared

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(en Bella y transitoria)

 

 

Un día vino

 se sentó frente a mí

 cruzó las manos sobre la mesa y apoyó el mentón

 alzó los ojos y esquivó el flequillo

 yo intenté sortear con una broma la intensidad de esa mirada

aunque supe que me había penetrado para siempre

 tal vez fue la tarde que lloró o tal vez fue otra tarde no interesa

 se sucedieron risas y proyectos

 confesiones tan hondas que lastiman hasta la risa misma

 ansiedad de chiquilla que se afianza en la vida y la pelea

 serenidad en la zozobra

 peso de un par de convicciones certeza y decisión

 le dije que la amaba con vergüenza desde estos años casi envilecidos

 noté cierta extrañeza

 en adelante el tiempo ya no pudo medirse

 elástico y neutro se derrama

 por canales de historia sin asunto

 y transcurre nomás en un continuo de presencia y ausencia inacabado

 

 

Es de una belleza cruel para el que mira

 felizmente cruel

 no creo demasiado en las bellezas angélicas

 tampoco en las utópicas

 y ella es de este mundo de este pueblo de este tiempo

rústica y fina

familiar e inalcanzable

 felino domadora ave de alturas potra colibrí

 confidente cercana fresca frágil

 muchachita de barrio o de colonia

 canción perfumada de las noches fragor de las mañanas

 disposición en cada movimiento

 portavoz que uno advierte que lo arrastra cuando apenas lo nombra

 genuina libertaria

 pecadora

 gentil

 qué no diera la vida por parecérsele

 a ella que la funda con cada despertar

 

 

Desgrano arena en la humedad del aire

así son de curiosos los momentos felices que solemos

dibujar con retazos y perfumes

en la fértil distancia que separa memorias alojadas

en espacios que dejan al oxímoron lugar para los juegos

y en el tiempo que es uno y para siempre

de mar a mar

de risa conocida

 

 

La de cal vino sana fresca bella

como un agasajo inesperado que de pronto renovó la sangre

la de arena      severa y abrasiva

dispuesta a demoler cuanto de sarro tuviera la conciencia

y forzar la voluntad para el mayor

acaso para el único acto de renunciamiento

 

 

 

Altas o bajas

las balaustradas de los bares las escaleras de los subterráneos las marquesinas de las tiendas

negras o blancas

las entresombras del atardecer las entrevistas a los postulantes las entelequias de los parroquianos

la avenida discurre como un río transportando jangadas bien vestidas

todas en dirección a un mismo puerto

menos esta varilla de algarrobo que abandonó el atado

y boya a la deriva de cara a la corriente

con la linde en el vidrio y con preguntas aún sin responder

 ¿altas o bajas? ¿blancas o negras?

 

 

Lo recordaba apenas

me llegó perfumado con ese perfume que lleva únicamente

la mujer que se ama

después de olerlo me detuve en la inscripción

es curioso que un error de ortografía o quizá de fonética

pueda revelar un amor tanto tiempo esperado

escondido por salvar las apariencias

mentido por pura cobardía callado por mandato

reprimido en fin por poca cosa

¿qué hacer para conservar ese perfume que el tiempo borraría

en un cajón donde reina el desorden de ropa sin doblar?

compré una cajita de jabón

delicadeza que nunca he tenido para con mis propias prendas

lo doblé con cuidado

coloqué la cajita entre los pliegues

y lo guardé donde pudiera tenerlo a tiro

a golpe de intención

para visitarlo de noche en noche

de amanecer a mediodía

con el corazón acelerado

y con el asombro que tiene cualquier chico cuando aprende a besar

 

“Yo recuerdo una línea memorable que está casi al principio: “Una tarde, tarde como las de mi país, bella como María, bella y transitoria como fue ésta para mí…” “ (J. L. Borges en prólogo a ‘María’, de Jorge Isaac)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(en Poemas nuevos)

 

 

GUIÑOS

He aprendido a leer en sus silencios esos guiños que guardo debajo de la almohada

 son maneras formatos diferentes

 pedacitos que lleva cada uno como puede en sus vidas

 piedritas o papeles

 o quién sabe una foto

 porque saberla alcanza para estarnos

 aunque quede tan lejos

 y aunque el tiempo nos muerda

 

 

OCHO GOTAS

Si no te pienso mi día no amanece

vas conmigo mañana tras mañana mientras el sol se eleva

y yo trato de burlar los años corriendo como un niño

aunque un poco más lento

un poco más cansado

bebiéndome las letras de tu nombre como una vitamina

contándolas incluso a cada trago

ocho gotas metódicas dispuestas para calmar la sed

 

 

RITUAL

Los domingos empiezan por los filos de su nombre escarpado

sus faldeos sinuosos y meandros son sitio de oración

la montaña fue siempre un desafío

hay algo sobrehumano en la montaña que llama silencioso

y obliga al montañista que la aborda respeto y sumisión

también paciencia voluntad coraje

ascender hasta el pico que la nieve corona eternamente

puede ser la quimera más hermosa que nos atreviéramos a pensar

………………………….

(a Gabriel Canone, que acompañó ‘La travesía’ y suministró la información)

 

 

LA BIELA

Superadas las once

las úes de una parejita norteamericana se confunden con las efes de una familia de alemanes

y con la sonora y sonriente fricación de la abundancia brasilera

el vocerío amaina al mediodía a medida que se llena el salón

la superposición es curioso lo resuelve en murmullo

al rato también amaina la concurrencia

un cielo diáfano que señala el norte pone los aviones que llegan a la altura de los ojos

y bustos y cabezas emergen desde atrás de los ligustros provenientes del paseo de compras

algunos acaso del Pilar

Suar seduce verborrágico a la sombra gigante del gomero

y Julio Bárbaro adoctrina en una de las mesas del fondo lindera con los baños

los turistas se entretienen con el Aguilucho que los recibe a la puerta

o piden sacarse fotos entre un hierático Bioy Casares y un Borges que de frente se parece a Balbín

llega el plato del día acompañado por una copa de malbec en el momento preciso en que acababa los primeros apuntes

a mi lado una bolsita de red contiene la piedra de citrino que pendula sobre su eje

y que predice para aquélla que la porte equilibrio y prosperidad

distancia y presencia se arraciman cuando se anuncia el postre

doy un último toque a lo que escribo

después del café se irá la tarde redondeando de a poco

 

 

 

 

a Francina, mi linda indefendible, que acompañó la noticia

 a Virginia Zusbiela, mi ‘Virshi’ necesaria de todos los momentos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIOBIBLIOGRAFÍA

 

Nació en Junín, Bs. As., el 13 de enero de 1957. Es poeta, ensayista, periodista y docente. Publicó una docena de libros, entre ellos “Los ojos, los miedos” (ed. Vinciguerra, 1993 / Premio de la Fundación Fortabat), “La espiga se declara soberana” (ed. Vinciguerra, 1993 / Subsidio de la Fundación Antorchas), “El gran errador” (1997),  “Libreta de Almacenero”  (2000 / Mejor libro de Poesía del bienio 1999/2000 para la SEP), “Cabría preguntarme” (2007), “Cuotas partes” (2009) y “La travesía” (2013) todos con el sello Tendencias XXI-División Editorial. Fue incluido en distintas antologías, como “Poesía Argentina de Fin de Siglo” 1994 y 1997, ambas de Editorial Vinciguerra; “Poesía Argentina Contemporánea”, Tomo 1 Parte Vigésima de la Fundación Argentina para la Poesía; y en “Poesía Argentina Contemporánea – 50º Aniversario- de la misma Fundación.  Recibió reconocimientos a la trayectoria de la SADE, seccional Junín, de la ADEA, del Instituto de Cultura Hispánica y de otras instituciones culturales de la Argentina, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Fundó y co-dirigió las publicaciones “Horizonte de Cultura” (1989-1995), “Junín es Plural” (1997-1998) y “Las doce y una” (2010-2011). En 2001 lanzó desde Junín el Movimiento Poesía y el Encuentro Nacional e Internacional de Poetas. Participó en encuentros y festivales en todo el país. Fundó y dirigió la escuela de Periodismo Tendencias XXI, concesionaria de TEA y DeporTEA,  y el sello editorial del mismo nombre. Es padre de cuatro hijos. En la web: ‘El mundo en el café’ www.claudioportiglia.com

 

 

No incluidos en la edición en papel

La buena noticia

La tormenta pasó y quedaron migas /
de ciudad esparcidas por el suelo

La buena noticia la narran los apócrifos

la encarnó Jesús

Borges la puntualiza y la vivifica

yo apenas si me permito interpretarla

lo que antes fuera arcilla más tarde fue papel y es ahora

virtualidad digitalizada

pero un mismo gorrión levanta vuelo después de modelado

para estupor de quienes juegan a su alrededor con corazón de niños 

Lápiz

Encontré un lápiz tirado en la vereda
gastado cortito con la punta afilada como si acabara de usarse
quién sabe qué trazos qué historias qué grafías salieron de su mina
me tentó recogerlo para guardarlo
pero mejor lo dejé
tal vez haya vuelto por él la mano que lo guiara
o tal vez encuentre su destino por otros recovecos

"Bella y transitoria" o por qué yo no soy romántico

Borges

Una mañana de 1979 di mi clase final de Práctica Docente en el Colegio Marianista de Junín. En un quinto año y en el área de literatura. El tema que me fue asignado era “María”, del colombiano Jorge Isaacs, novela y autor para muchos justamente olvidados. Los chicos –algunos, casi de mi edad- se contagiaron con mi entusiasmo, volaron las dos horas que disponíamos y, contra cualquier pronóstico, la cosa resultó entretenida. El director del Colegio, un cura barbado y de acento castizo cuyo nombre olvidé, vino a saludarme y me dijo, lacónico y solemne: “Señor, francamente lo felicito”. La coordinadora de prácticas –la entrañable María Lidia Karlen- me regaló, dedicado, un ejemplar de “El jardín del profeta”, de Khalil Gibran, que todavía conservo. Entonces no supe muy bien qué había pasado, aunque salí contento y nunca más me olvidé de aquella mañana. Tampoco volví a leer “María” ni libro alguno de Jorge Isaacs. Las obligaciones, los intereses divergentes y los prejuicios suelen ser determinantes.

Hace un rato, en el café, leía un texto de Borges que la revista El Hogar publicara el 7 de mayo de 1937. Se titula “Vindicación de la ‘María’ de Jorge Isaacs” y rescaté algunos párrafos: “Oigo innumerablemente decir: Ya nadie puede tolerar la ‘María’ de Jorge Isaacs; ya nadie es tan romántico, tan ingenuo (…) Sólo dos objeciones puedo hacer a ese fuerte cargo: a) la ‘María’ no es ilegible; b) Jorge Isaacs no era más romántico que nosotros. Espero demostrar lo segundo (…) (Isaacs) no rehúsa, pero tampoco exige la definición de ‘romántico’. Un hombre, en suma, que no se lleva mal con la realidad. Su obra –he aquí lo capital- confirma ese fallo”.

Y analiza: “El argumento de ‘María’ es romántico (…) Descontada la fábula central, los rasgos y el estilo no son en exceso románticos. Busco un tema cualquiera: la esclavitud. Dos tentaciones lamentables y opuestas acechan al romántico en ese tema. Una, magnificar los sufrimientos de los esclavos, el infierno servil; otra, exaltar su devoción o su sencillez y fingir envidiarlos. Jorge Isaacs las elude con toda naturalidad”.

Hacia la conclusión, observa: “El novelista, ahora, suele manejar la sorpresa. Jorge Isaacs, en ‘María’, prefirió trabajar con la anticipación y el presentimiento. En ningún instante se oculta que María va a morir. Sin la seguridad de que va a morir, apenas si tendría sentido la obra.”

Y remata, genial, imprescindible: “Yo recuerdo una línea memorable que está casi al principio: “Una tarde, tarde como las de mi país, bella como María, bella y transitoria como fue ésta para mí…” “

 

(Publicado en Facebook el martes 3 de febrero de 2015, a la hora 15,18)

"Así es la vida..."

               13 de enero de 2012