La mosca de la fruta o Libro de las mutaciones

 

 

“ ¿Te preocupaba eso, el escándalo? Sigues siendo un burgués,  Zabalita”

Mario Vargas Llosa / Conversación en La Catedral; Tres, I

 

“Ma uno solo, senza dire niente a nessuno, un’altro giorno partia davvero”

Federico Fellini / L’Inutile

 

 

 

 

 

 

 

Prevalencia

 

Esos viejos primates ya no entienden

            qué ocurre de este lado

 

 

 

Cuándo acabar

cuándo poner el punto necesario

            al necesario discurso

cuándo clausurar el trayecto

            dar vuelta la página sin rencor

            y sin expectativa

            porque así debe ser

            como un día que sucede a otro día

            por voluntad mecánica

 

 

 

Por ejemplo el área de reconocimiento

            ¿cuánta información almacena cada chip de la memoria

            cada eslabón de la cadena que compone mi mapa

            cada patrón de identificación de mi deseo demorado?

Por ejemplo     digo

            ¿qué hora es allí

            adentro de la imagen con la que te me instalaste

                                                            en el primer desborde?

 

 

 

Primera mutación

 

Arrecia el mapa sobre este costado humano

                        y uno da pelea

aunque sabe que no es mucha tampoco la fuerza que lo asiste

sabe que hay límites que nadie nos impone

                        pero que son inviolables

porque esta inviolabilidad no viene nunca de leyes ni mandatos

sino del más oscuro hueco de confianza que prende en la conciencia

 

 

 

Segunda mutación

 

Acaso esta noche me estalle el corazón

algo dirán entonces los que encuentren entre estos apuntes

                        una premonición o un testamento

si despertara     en cambio

la mañana traerá su indiferencia como todos los días

y nadie sabrá que por las noches nos morimos un poco

                        sin que lo advierta alguno

 

 

 

Tercera mutación

 

Valemos     como las polillas

por la mayor o menor cantidad de agujeros

                        que supiéramos hacer

en tanto nos matamos el hambre

hasta que en algún placar      una voluntad previsora

nos ahoga con naftalina

 

 

 

Cuarta mutación

 

Qué curiosa esa letra que se filtra por el leve orificio

no parece una letra sino un pelo encarnado en la hoja

que trajeran tu ceja o tus pestañas     y se quedara

                        para escribir conmigo

 

 

 

Quinta mutación

 

Estuvo allí

desplegó su memoria resiliente

desenvolvió las puntas que mi obstinación

                        se ocupara en amalgamar

tendió a volver al plano

y aunque no supo cómo

porque nunca se vuelve tras los choques al reposo primero

salvó con dignidad su condición de papel abollado

ignorante de cuanto en él hubiera escrito

            en una tarde de ésas

 

 

 

Sexta mutación

 

Ah de los fantasmas de la memoria

¿es bueno recordarlo todo Dr. Tully?

desarrolle usted su píldora

yo puedo ofrecerle mis fantasmas

            que aún no aprendieron a olvidar

 

 

 

Séptima mutación

 

Ninguna dualidad

ningún dedo de dios que anime la mente humana

un puro cerebro que nos protege de cualquier confusión

amamos sufrimos lloramos pensamos y queremos en el cerebro

copulamos en el cerebro

nos envanecemos nos maltratamos nos reasumimos nos perseguimos

                                                en el cerebro

creamos y defecamos en el cerebro

sentimos hambre y sentimos frío en el cerebro

nos duelen la enemistad y la indolencia en el cerebro

contraemos deudas que avalamos hipotecando nuestros cerebros

y desterrados desmembrados y descarnados

                                                anidamos en nuestros cerebros

y nos dejamos pensar

pensar

pensar

por otras gelatinas

 

 

 

Octava mutación

 

No nos queda mucho por decir

algunos reelaboran líneas que dijeron otros

otros reelaboran canciones o títulos de películas

otros     diálogos sostenidos por los actores protagónicos

 

todos firman sus poemas y sus libros

a nadie les importan demasiado las tablas de la ley

                        ni los códigos

                        ni los derechos adquiridos

 

somos preciados copistas en esta nueva revolución cultural

 

 

 

Novena mutación

 

Mire usted si estos botones rosas que motean el vidrio

fueran luces que flotan en la calle

y los autos pasaran entre ellas

y las mujeres colgaran de sus brillos la belleza tomada

y los hombres burláramos el centro de sus masas ficticias

y fueran     el afuera y el adentro

uno mismo como de aquí parece

Décima mutación

 

Pero no es nada más que una sospecha lo que llena este tiempo

la vacía sospecha del desangelado

la conciencia tardía de lo que pudo sin que supiera cómo

una parquérrima demora de la voz

No obstante no nos hubiéramos atrevido

siempre  hay un destino que llama en la evolución de las cosas

y estas cosas de ser pasan a veces

por más que uno no quiera

 

 

 

Undécima mutación

 

No pude programar el viaje por tu calle

ni acercarme siquiera de lejos

                        a tu casa asediada por estos nuevos lobos

dicen que mis pasos y mi cara quedaron registrados

                        en los discos de video

yo quería asaltar tu desmotivación

pero fueron buenos en protegerte los custodios que te robaron

                                                            el encanto

 

 

 

Decimosegunda mutación

 

Parece que por el asfalto se colaran tus temores antiguos

esas letras barrocas que traías atadas a los dientes

y que fuiste soltando por las calles

la noche que volvías con Marilyn espiando la etiqueta

                                                            tras bebernos el vino

 

 

 

Decimotercera mutación

 

Tenemos una calle en común

Borrás cada día mis huellas con las tuyas

y cada día sobreimprimo las pisadas repetidas

Busco las hileras de baldosas que estimo concurrentes

calculo la longitud de tus pasos ligeros

no quiero que ningún detalle quede librado a la improvisación

Un amor improvisado es un amor de principiantes

ingenuo

desvaído

y yo te amo con la obcecación de los locos que aman

te amo con exactitud milimétrica

te amo con necesaria y culposa infidelidad

porque nadie que ame puede ser fiel

Ser fiel en el amor es desconocer la dimensión de lo amado

temerle a la medida

evitar el placer de la comprobación

Yo te amo con la soledad de los perros que caminan la calle que nos une

y vos     perra mía

vas oliendo mis pasos

vas dejando que te marque el territorio

vas quitándome espacio

vaciándome de secretos

 

 

 

Decimocuarta mutación

 

Por qué no decir con simpleza que no se trata de representar la vida

                                                de recrear la realidad

                                                de buscar los conceptos utilitarios que la expliquen

por qué no decir que se trata de hacerla posible

                                                de que nazcan las cosas a medida que corren las palabras

                                                y de que vos y yo seamos el producto

                                                y no la redención

 

 

 

Decimoquinta mutación

 

Las manos me pesan hoy como antes me ardían los ojos

                                                            o la boca del estómago

es que las manos no quieren tregua

quieren una última oportunidad

la de amasar el pan que todavía no supieron

la de plantar ese árbol que se secó tantas veces

la de abrir la cancela sin que les cobren impuestos

Las manos no entienden de puntualidades burocráticas

ellas nacieron para la acción como el trabajo o la caricia

 

 

 

Decimosexta mutación

 

Vamos hacia una nueva linealidad

espiralada y en cadena

laberíntica

suerte de paso hacia la depuración que llega

                                                            con el último orificio

            con la uña que en él se introduce para provocar la catástrofe

            con el temblor que anuncia el nacimiento de la próxima criatura

 

 

 

Decimoséptima mutación

 

El mundo es una veloz autopista donde los que mueren morirán igual

aunque nos empeñemos en regular su flujo

en una o en otra dirección

Mejor prepararlos para que no sepan que van a morir

Mejor mentirles un paraíso que quede a la vuelta de la esquina

            donde un dios justo     celeste o terreno

            pueda proveerles la esperanza

            achicarles los miedos

            firmar ese pacto necesario de la resurrección

 

 

 

Decimoctava mutación

 

Tan fugaces     tan ínfimos

los globitos que levanta la lluvia al repiquetear sobre las cunetas

algo saben de la activa eternidad

de la permanencia en movimiento que buscamos

                                    en tanta charla ociosa

de la pura pulsión     el puro auge

                                                de la vida en momentos

 

 

 

Decimonovena mutación

 

Vas a nacer conmigo una mañana cuando menos los esperes

vas a entrar con el sol por la ranura que sostiene la puerta

vas a ocupar mi cama por tu cuenta como el sudor y el polvo

no habrá noticia alguna en ningún lado

vas a invadir la casa que más tarde podría ser la tuya

Vigésima mutación

 

Toda sonoridad rompe la boca si se sale de cauce

todo cauce es sonido conteniéndose

 

 

 

Vigesimoprimera mutación

 

En la vereda saltan ruedan las últimas colillas

                                                y los primeros bostezos

el viento arrastra latas cajas pasta

y una mancha en el pantalón     que fue amarilla y húmeda

comienza a blanquear y a condensarse

hasta volverse una fina caspa que denuncia

                                                el apuro y la ansiedad

 

 

 

Vigesimosegunda mutación

 

Todas las piezas a la vista

¿cómo volverán a montarlas?

¿cómo llegarán a comprender su complejo mecanismo?

¿cómo integrarán las partes desmembradas

y proveerán la síntesis?

rueda     espiral     ayuda

busque en el catálogo de instrucciones

todo está dicho

allí

 

 

 

Vigesimotercera mutación

 

Bajó por ese hueco     yo la he visto

traía una coleta larga de canciones prendidas en el pelo

y la blusa gastada pero limpia

como si nunca la hubiéramos usado

 

 

 

Vigesimocuarta mutación

 

 

 

Tuvo una serena definición

partió la hoja en mitades equivalentes

y llenó con grafía pareja una línea por bando

qué decir decían     qué decir decían     qué decir decían

también ellas aprendieron a multiplicarse

 

 

 

Vigesimoquinta mutación

 

La noche cayó sobre mi ejemplar de diario

                                    a través de la aguerrida banderola

allí se confundieron las sombras

                                    con los reflejos y las palabras

y nació esta noticia

 

 

 

Vigesimosexta mutación

 

Combatí contra ellos de manera impiadosa

reduje

invadí

traicioné

fui minando una a una sus defensas hasta saberlos

                                                partes de mi elenco

prolongué mis tentáculos por la médula de sus singularidades

pervertí

conduje con vocación de tirano las formas y los tiempos

prometí lo que nunca me propuse ofrecer

y enarbolé en sus nombres mi declamada y mentirosa beatitud

Podría decirse que he triunfado

Necesito ahora que me expliquen por qué me echan de menos

 

 

 

Vigesimoséptima mutación

 

Cuando colgamos el cartelito de vendido

ni vos ni yo habíamos previsto las consecuencias

y las consecuencias se nos vinieron encima

echaron a galopar sus caballos sobre nuestras cabezas indefensas

perforaron nuestros estómagos

se fijaron como parásitos en cada cuadrícula de la piel

anularon nuestras piernas

y fuimos apagándonos al unísono

perdiéndonos con la última claridad de la tarde

en esa hora en la que todos vuelven

porque nosotros no supimos volver

 

 

 

Vigesimoctava mutación

 

Felipe Aldana sube al altillo a escribir poemas

y yo no soy Felipe Aldana

tampoco conseguí romperme después de escribir mi verso

y no me encuentro entre los todos que hacen la poesía

                                                según la maldición de Lautrèamont

Yo apenas si puedo con mis huesos

                        que arrastro llevando una lapicera

                        el estuche con los anteojos

                        varias servilletas de bares que son siempre los mismos

                        y algunos arañazos de escrituras que son siempre las mismas

aunque es distinto ahora que te lo cuento a vos

 

 

 

Vigesimonovena mutación

 

Cada tanto me elijo una novia

la bajo de la cartelera

le quito de las pestañas los restos de tinta

                                    que le dejaron los anuncios

y nos vamos por ahí

a recorrer las calles más oscuras

por afuera de cualquier circuito

Trigésima mutación

 

Si me hubiera cortado una mano no tendría esa mano

si me hubiera cortado algún pie o arrancado los ojos

no tendría ni ese pie ni los ojos

preferí conservarlos

el recuerdo de lo que con ellos hice se parece a la Gehena

pero sólo el recuerdo

yo juzgo que todavía tengo tiempo de superar la historia

 

 

 

Trigésimo primera mutación

 

Se derramó sobre la plancha tibia una gota del bife

primero extendió su mancha lacre

después se fue tostando de a poquito

hasta volverse blanca

                                                qué curioso

 

 

 

Trigésimo segunda mutación

 

Vengo de la terraza de mi sueño de almirante

no quedan tierras por descubrir

las mujeres hermosas y vírgenes son propias

                                                de un pasado salvaje

que nos fue revelado como promisión

que movió nuestros primeros instintos

las primeras grafías inseguras en busca de un poema

pero que después se gastó como maderos roídos por el agua

podridos de humedad

 

 

 

Trigésimo tercera mutación

 

El blanco banco aúlla como aúllan

los blancos perros de los bancos blancos

                                                como perros

perros que aúllan como blancos bancos como perros

perros blancos como bancos

                                                negros como perros

blancos

bancos

 

 

 

Trigésimo cuarta mutación

 

Éramos islas     te acordás     la noche

                                                que vinieron por ellos

nadie supo de nuestras inquietudes

 

 

 

Él se quedó a vivir ahí

                        debajo del cedro

y un perro le aceptó la intemperie por casa

 

 

 

Trigésimo quinta mutación

 

Me pierdo tras los pasos de la Ramona Montiel

de lo que queda

cómo hacer para que no piense en mí cuando hace el amor

                                                            con otro

cómo hacer para que no piense en otro cuando hace el amor

                                                            conmigo

de lo que queda

como ser el amor

cómo hacer para que no piense

 

 

 

Trigésimo sexta mutación

 

Busqué por detrás por abajo por adentro

no se me ocurrió mirar

y estaba

adonde había estado siempre

adonde no podía estar

cómo iba a estar     ahí

            al alcance de la mano

            delante de la línea de mis ojos

            vertical y completa

cómo podía permitir que mi aliento la empañe

si era de cristal

si siempre había sido de cristal

hasta hoy cuando mutó en azogue

 

 

 

Trigésimo séptima mutación

 

Me tienta esa firme serenidad de la viga

                                                empotrada en la madera

¿cuántas bolitas de caramelo me reemplazan

en tus noches de lujuria?

Viniste con el pan bajo el brazo como me habías prometido

sólo que nunca hubo tiempo

para que lo pudiéramos compartir

 

 

 

 

 

Trigésimo octava mutación

 

Debajo de la tapa

una música roza la arista de la mesa

alarga la arista de la mesa

afila la arista de la mesa

yo me enanco en la música y desvío

                        la arista de la mesa

debajo de la tapa que me trajo

                        la música a la mesa

yo me enanco en la mesa y le desvío

                        la arista hacia la música

 

 

 

Trigésimo novena mutación

 

Anduve por el filo del vaso hasta la transparencia del agua

a cuyo través se deforman las cosas

            que están del otro lado

los listones de la silla por ejemplo

            son agujas de distintos calibres

            y tu boca nada más que una mancha

            a la que no debería responder

pero estás vos sentada     allí     enfrente

me hablás con esa lengua incomprensible

me mirás con esa cara neutra

y se van acabando las excusas

Cuadragésima mutación

 

Fue más o menos así

Venías por las tardes y te quedabas a esculpir canciones

                        con la punta de la lengua

yo te servía una copa de vino tinto

masticábamos queso y filosofía en porciones equivalentes

y después te colgabas en vaguedades que nunca comprendí

Arrugabas la nariz entonces

Finalmente te arqueabas contra el espaldar de la silla

para que estirara mi mano y te rescatara

rozándote el pezón izquierdo

 

 

 

Cuadragésimo primera mutación

 

Traíamos la verdad en los ojos

                        y en los puños

una secreta aspiración de viento

que acabó devastándonos

 

 

 

Cuadragésimo segunda mutación

 

Acordamos tres caras para el dado

                        y nos guardamos las otras tres

sin embargo en el corte se nos deshizo el cuerpo

apenas quedó una exposición de pirámide hueca

                        que ninguno se atrevió a llenar

                        por temor a que surgiera otra cara

                                    que oficiara de enlace

                        y el principio de precaria equidad que habíamos construido

                        resultara expropiado

                        para beneficio de quién

 

 

 

Cuadragésimo tercera mutación

 

No sé si veías lo que nace detrás de las pestañas

esa caspa que sale de frotarse los ojos

                        sucios de no dormir

Construimos las noches con hilachas de poemas menores

líneas tristes que fuimos enhebrando como dos costureros

sin otra ambición que la de mentir el frío

Poca cosa ha sido para tu vocación de escándalo

Sucede que a ninguno lo asistió el talento

nos perdimos en estéticas vanas

recorrimos caminos que creíamos recién descubiertos

y discutimos a golpes de sexo las ficciones que nunca

                                    nos representaron

Ahora no podríamos reconocer la derrota

Entre el escándalo y el ridículo media el paso

                                    de una segunda decepción

 

 

 

 Cuadragésimo cuarta mutación

 

Podrías haber previsto la irremediable pérdida

esa ronda de tanteos estratégicos de los buenos boxeadores

                                    debió ser el inicio

pero no será Kant quien nos convoque ahora

            es más

mejor no nos hubiera convocado nunca

mejor hubiera sido extraviarnos en los excesos de Dionisos

mejor esmerilar con Apolo la virtud que heredamos

mejor vivir     y los dos lo sabíamos

desde el origen mismo la tragedia que nos hermana

 

 

 

Cuadragésimo quinta mutación

 

Perdí algunas cosas que no estaba dispuesto a perder

la posibilidad por ejemplo de llevar una mujer del hombro

la costumbre de la sobremesa

pegarle a la pelota de chanfle para que señale el recorrido de la elíptica

o repetir las canciones de la infancia

Claro que ni patio tengo

ni campito con arco a la vuelta de la esquina

ni vino en la bodega

ni ganas de alargar el camino apurados como estamos

 

 

 

Cuadragésimo sexta mutación

 

No es cierto que naciera

esta vida que llevo se prolonga por debajo de gastadas baldosas

                        sobre las que antes caminaron displicentes

                                                unas diez generaciones

mezcla de tierra y afirmado y cemento

y algunas raíces que se filtran con sus bulbos húmedos

                                                y su esperanza razonable

y algunos insectos que remueven y airean

y algún golpe de cabo de martillo

 

 

 

Cuadragésimo séptima mutación

 

Seríamos diez o doce los que diseñábamos el futuro

sabíamos qué poner dónde     y cuánto invertir cuándo

sabíamos asistirnos en nuestra incompletud

Después crecimos     nos pusimos serios y nos dispersamos

el tiempo se aceleró de manera que ninguno previno

y confundimos saciedad con bonanza

hasta que una fuerza que nos venía desde adentro

                                                nos saltó por los ojos

cuando ya no estábamos juntos

y a ninguno le alcanzó con las palabras

 

 

 

Cuadragésimo octava mutación

 

Había que ver lo que era

había que verla trepando por las hojas    taladrando los tallos

                                                jugando con la luz un ajedrez aterrador

había que verla colgando de sus pocos pero irrenunciables principios

había que admirar lo que dejó tallado en las paredes

había que saber que no fue por vocación que la amaba

 

 

 

 

Cuadragésimo novena mutación

 

Ahora que es tarde para mí para vos para la transformación posible

nos sentamos en el cordón de la vereda

y vemos la pendejada idiotizarse con la versión más reciente de los espejitos

donde los sinnombre se miran y gesticulan

            y entienden     o no

que los espejos reflejan el alma

pero no siempre devuelven los rostros

no siempre confirman la identidad

Quincuagésima mutación

 

Supongo que dije lo que tenía para decir

no lo que quería que es propio de los artistas sociales

no lo que debía que es propio de los pensamientos esclarecidos

no lo que me pedían que dijera que es propio

                                    de los demagogos y los prestidigitadores

lo que tenía para decir

para no romperme antes de tiempo

para tratar de ganarle unos minutos a la perseverancia de la muerte

 

 

 

Quincuagésimo primera mutación

 

Y ellos estarán ahora lamentándose por no haber resistido

pobres huesos abandonados por la carne

                                                traicionados por la razón

pobres diablos librados a sus suertes

pobres soportes fosforescentes y agusanados

que padecen por toda la eternidad la humillación de la leyenda

 

 

 

Quincuagésimo segunda mutación

 

Han pasado palomas y sabandijas

atento como estuve tantos años a campo abierto

                                                a cielo disponible

palomas no más osadas que las del dudoso perímetro del paraíso

y sabandijas no más discretas que los vecinos de la cuadra

            que es como decir del universo

y vuelo y huella y cardo y nube

fueron la misma impronta dibujada desde las dos perspectivas

el mismo desquicio de derroche de un tiempo que tuvimos

o la síntesis misma del trayecto que cubrimos y espera

 

 

 

Quincuagésimo tercera mutación

 

Govinda ya quedó en el camino

ahora se aproxima la pelea

el momento de encontrarme con el que nunca quise

para gritarle mi desprecio a la cara sin despegar los labios

 

 

 

Quincuagésimo cuarta mutación

 

Un día de éstos voy a asaltar un banco

voy a robar la cifra necesaria para viajar a verte

y comprar esos tomos que me faltan y tanto me perturban

después pagaré con lo que quede

mi casa mi auto mis apuntes

esos días que quiera sustraerme la justicia usuraria

 

 

 

Quincuagésimo quinta mutación

 

Muerto

puedo dar mi cuerpo a la tierra     al fuego     al agua

                                    pero nunca al aire

y esa imposibilidad me mortifica

            más

ni muerto puede el cuerpo de un hombre

            volar

 

 

 

Quincuagésimo sexta mutación

 

Paso por las bocas de la gente como una escobilla

a un mismo tiempo contamino y limpio

por eso el que no supo prevenirse

ve la franja pulida o la bacteria según su comprensión

 

 

 

Quincuagésimo séptima mutación

 

Wilde había trepado la barranca antes de que me decidiera

                                                a conocerlo

supo que toda la verdad se construye a partir del individuo

y fundó entre los huecos de la cárcel la religión más apta

esa versión arbitraria de la historia

                                                que la hace creíble

 

 

 

Quincuagésimo octava mutación

 

Sayula sabe a sangre seca

y a polvo seco

y a muerte seca

Sayula deja que los descamados cuelguen

                                                de las cuerdas secas

y hasta la seca memoria de Sayula

es un llanto sin lágrimas

 

 

 

Quincuagésimo novena mutación

 

Repetir hasta sabernos qué

cuándo repetir

dónde en la cadena indescifrable y exacta

Una línea en mutación

unas pocas palabras

y ni dios ni la idea ni el esfuerzo modificarán el curso

Sexagésima mutación

 

Daba lo mismo abrirlo que tirarlo de paso

pero abrirlo era un gesto de rebeldía

por eso lo tiró

 

 

 

Sexagésimo primera mutación

 

Cae un polvo de agua que denuncian las luces amarillas

                                                y que ensangrienta el piso

la gente no sabe si beberlo

pisarlo

o respirarlo

 

 

 

Sexagésimo segunda mutación

 

No deja de ser estimulante esta exclusión de todo

Saber que nunca accederemos al mundo que se ofrece

nos da cierta elegancia

y tampoco se envidia

 

 

 

Sexagésimo tercera mutación

 

Deberías haberme prevenido de tu risa de carne

yo no supe qué hacer con tanta risa montada en las paredes

            filtrada en los espacios reducidos que me dejan los libros

            quebrada en la mitad de este poema que no sé terminar

me atontó tu risa de pueblera sobre la mesa dura

tu sexo ofreciéndose de espaldas

tus pechos volcados en las hojas que nada te interesan

tu mirada de yegua que me sigue cuando voy por la calle

y se mezcla con otros garabatos

que poco y nada dicen de lo hecho

 

 

 

Sexagésimo cuarta mutación

 

Nada cambia cuando cierro la puerta

                                                por detrás del zumbido de la moto

antes vi flotar el pelo rubio y el cuello de la blusa

antes le echamos a las plantas dos copitas de agua

antes nos cambiamos con las lenguas un par de caramelos

antes nos rendimos a la hora con los cuerpos mojados

antes habíamos reñido

por la otra o el otro como ocurre

 

 

 

Sexagésimo quinta mutación

 

Si no fuera porque no lo somos

yo sería un personaje ordinario

y vos una tentación peligrosa y cara

pero los dos sabemos de qué hablamos mientras el ficus crece

 

 

 

Sexagésimo sexta mutación

 

Se trata de que no hablemos

se trata en fin de que no hablemos

se trata de tratar que ya no hablemos

se trata de que

 

 

 

Sexagésimo séptima mutación

 

Ella me dio el primer pasaje al infinito

yo lo imaginaba inabarcable

y era nada más que una porción de esperanza

                                                que nunca se resuelve

el infinito cabe en un solo desencuentro

una sola mentira

un apenas sugerido deseo de claudicar

pasaron momentos que ahora no recuerdo siquiera

pero sé que se fijaron ahí

donde tampoco los alcanzo

 

 

 

Sexagésimo octava mutación

 

No pude probar que mis argumentos mejoraran los suyos

así que intentaré lo contrario

como estoy convencido de que tampoco lo podré demostrar

la constancia del fracaso de ambos

será mi pequeña y bizarra victoria

 

 

 

 

 

Última mutación

 

 Un día encontraré ese paso que busco con desesperación

el agujero inaugural para que el hombre que desciende de los hombres

apoye su nariz

y aspire hasta quedarse ciego

Valencia

 

Todos llevamos un silvio astier rondando nuestras cabezas

algunos lo secuestran o lo matan

otros lo niegan como al familiar innombrable

muchos aprenden a convivir con él

De silvios estamos constituidos

todos tropezamos con la silla antes de salir

Ex libris


“eadem mutata resurgo”

De haber un espacio de conciencia más allá de la muerte
Bernoulli no descansaría en paz
su voluntad ha sido traicionada por los tristes epígonos
y aquello que profetizó no se ha cumplido por obra del azar y la torpeza
Bernoulli por supuesto no lo sabe
tampoco que algún vórtice infinito se lo habrá devorado
y que de él sin embargo la energía que guarda su sentencia
lo devuelve al espacio cada vez que se aplica una espiral

Algo es cierto     digamos

 

Ninguna abreviatura ayuda

a traficar con emociones

ninguna consabida ansiedad

corrige los errores ni enseña las horas

y los días

 

Menos enmienda la palabra los presuntos

arrepentimientos-

reparo de la edad a cierta altura

testeo de un terreno antojadizo

apenas bosquejado-

 

Menos   insisto   la palabra

acude cuando se la convoca

jamás una letra me ha dejado

otra noción que el signo

 

Casi nunca un alivio que aligere

alguna novedad irrelevante pero grata

ritmo aunque más no fuera

liviandad

atisbos para huir por algún lado

 

Y lo que aún no he dicho

 

Muchas veces repetí el intento

o al menos creí mientras buscaba

novedad en ramas diferentes

intuir otra letra que se abría

como nueva promisión

a pesar de los costos y esas cosas