15. jul., 2016

Traficantes de fe

La mayoría de las personas está preparada -aunque más no fuera de manera instintiva- para defenderse de los traficantes de dinero, los traficantes de armas, los traficantes de drogas, los traficantes de influencias, los traficantes de otras personas.
Pero la mayoría de las personas no está preparada para defenderse de los traficantes de misterios, los traficantes de creencias, los traficantes de fe. La razón les advierte que todo eso tiene que ser mentira, pero el instinto cuturizado por mentiras milenarias les dice que "en algo hay que creer", tal como hoy he leído por ahí.
Por eso no hay peor asesino que aquél que mata en nombre de dios, se lo conciba como se lo conciba; ni peor ladrón que el que roba en su mismo nombre y al que poco le importa si el robo también provoca muertes.
De Niza al convento de General Rodríguez, sobran ejemplos por todo el mundo.