31. ene., 2017

Falacia

Se le llama 'falacia' a la falsedad, la mentira o el engaño que se encubre bajo una pátina de verdad aparente. Es, desde luego, un golpe de efecto muy apto para la manipulación.
Vivimos rodeados de falacias y desde la religión y la política llegan las más tóxicas, porque minan la confianza. Pero abundan también en lo cotidiano y uno no sabe, a veces, si el falaz es consciente -y por lo tanto un manipulador de manual- o inconsciente y opera desde la ignorancia por puro reflejo.
No toda mentira es dañina; la falacia -el engaño, la manipulación- siempre lo es. La diferencia la establece la intención. Se puede mentir de manera inocua, sin que la mentira afecte a nadie. Pero cuando se miente para conseguir un resultado, cuando se engaña, la intención es maliciosa y la mentira se vuelve un arma demasiado dañina.
Me mueve estas reflexiones un aserto que acabo de leer en la red. Dice: "La felicidad no se desea, la felicidad se genera".
¡Bienaventurados los felices y los capaces que saben generar felicidad!
Ahora, los que por una incapacidad cualquiera no sabemos o no podemos generarla, ¿está tan mal que se la deseemos al otro?