12. feb., 2019

"Final feliz"

La ficción -la literaria desde tiempos remotos; la cinematográfica desde el siglo pasado y, especialmente, desde Hollywood- ha ido cincelando en las conciencias una idea de "final feliz".
Tengo, entre muchas otras relaciones que servirían de ejemplo, el caso de una amiga dilecta que se ocupa de la cuestión y el de un joven escritor amigo que lo pretende para mi propia historia.
Qué sería un final feliz? Casarse con el Príncipe o con la Princesa de los sueños? Bien. Y después? Cómo sigue en adelante una vida que se propone larga y poblada de circunstancias que no pueden preverse? Sería comerse ese caramelito que tanto tienta desde el escaparate del kiosco? Y después? Vivimos con el recuerdo de ese dulzor fugaz, padecemos de acidez o nos compramos otro caramelito? Sería formar una familia estable? Olvídese, en tal caso, de que se trate de un final? Sería concretar el ansiado objetivo del título que persiguió nuestra vocación -o nuestro ego- o de plasmar la obra que modeló nuestra imaginación? Más pronto que tarde llegarán las descalificaciones, ajenas y propias, que nos llevarán a revisar si aquel objetivo merecía semejante ansia.
En realidad no existen los finales. Ni felices ni tristes. Y el único final cierto para el sujeto que vive es la muerte. Trascendente, pero no feliz. Y difícilmente advertida por el propio sujeto.
La vida, amigos míos, es una función continuada que carece de finales. Y cada cierre de etapa, cada concretación, cada culminación de un proceso no es más que un eslabón que nos engancha con lo que sigue, más o menos dramático, más o menos feliz.
En este viaje hacia lo incierto que sucederá a la muerte, lo mejor es disfrutar del camino, valorar cada estación que nos restaura a lo largo del trayecto, procurar una buena socialización, sentirnos confortables con nosotros mismos y construir, si es posible, una memoria que justifique nuestro paso cuando ya no estemos.
Éste sería un final feliz. Pero sólo lo disfrutarían aquellos que nos sobrevivan. Y la inasible y vanidosa posteridad.