25. feb., 2019

Los obvios

Son obvios. Pero se piensan astutos, inteligentes, superiores, distintos. Funcionan así:
Un dictador al que ellos adoran porque lo construyeron como ícono antiimperialista, somete a un pueblo a la mayor miseria de su historia. Millones de ese pueblo marchan al exilio y organizan, desde el exilio, la asistencia de familiares y amigos que quedaron atrapados y un plan de recuperación. Consiguen ayuda en otros pueblos y consiguen, incluso, ganar elecciones dentro del mismo país sometido. La ayuda es despreciada por el dictador y la voluntad popular, desconocida y avasallada por la fuerza de las armas. Los exiliados y los patriotas que quedaron dentro (muchos encarcelados como reales presos políticos, no como los pretendidos presos políticos de la Argentina que son probados delincuentes) reúnen cantidad importante de ayuda humanitaria, comida y medicamentos en especial, para paliar la miseria de sus compatriotas atrapados. El dictador ordena cerrar las fronteras, alistar las fuerzas militares y paramilitares que dispone y quemar los vehículos que transportan la ayuda bajo el pueril argumento de que son un "Caballo de Troya" del imperialismo yanqui. Sus fanáticos aplauden enloquecidos, enronquecen sus voces vivando la 'Revolución' "por la que se debe morir si es necesario", como proclaman desde otros países cantantes bien remunerados y escritores de capillas. Pasan unos días y llega la remanida construcción del relato que, en la Argentina, indefectiblemente, publicará Página/12, único medio de consulta de aquellos astutos, inteligentes, superiores y distintos. El relato dice así: "En realidad los vehículos con ayuda humanitaria los quemó la derecha; está probado". Y mandan un par de fotomontajes para el delirio de sus fieles.
Y uno se queda pensando para qué semejante demostración de fuerza de parte del dictador si es incapaz de impedir que "la derecha" le monte un acting dentro mismo de las fronteras que cerró.