6. abr., 2021

"Un gallo para Esculapio"

"-Critón: debemos un gallo a Esculapio; no olvides dárselo."
Así se despidió de la vida Sócrates, tras ser condenado a muerte y beber la cicuta, según nos cuentan Jenofonte y Platón.
¿Quiso morir sin deudas? Es posible, pero no es tan claro.
La condena se la impuso un tribunal de notables atenienses "por corromper a la juventud".
¿Corromperla con ideas osadas? ¿con la incitación a pensar? ¿con la negación de la existencia de los dioses? ¿con juegos homosexuales?
Esculapio es la adaptación fonética del dios de la medicina Asclepio. ¿Sócrates le debía un gallo a una entidad en la que no creía? ¿se convirtió ante la inminencia de la muerte? ¿o se despidió con una gran ironía, propia de su carácter alegre y fiestero?
Uno de los tres jueces que lo condenaron era, conviene recordarlo, un poeta erótico.
¿Lo condenaron por justicia o lo condenaron por venganza? ¿o por despecho?
Nietzsche se ocupa del asunto en la entrada 340 de 'La Gaya Ciencia' y arriesga una opinión:
"Estas últimas palabras, grotescas y terribles, significan para quien tenga oídos: 'Critón: la vida es una enfermedad'. ¿Es posible? Un hombre que fue tan alegre como un soldado, un hombre así, ¿era pesimista? Es que, en el fondo, toda su vida no había hecho más que poner a mal tiempo buena cara, ocultando siempre su sentir íntimo, su convicción más honda. Sócrates padeció la vida. Y se vengó con aquellas palabras veladas, espantosas, pías y blasfematorias. ¿Hasta un Sócrates sintió necesidad de vengarse? ¿Le faltó un adarme de generosidad a su virtud, siendo tan rica?"
Dejo a Sócrates, dejo a Nietzsche, dejo a esa entidad sometedora y esclavizante que es cualquier divinidad y me pregunto:
¿Cuánta gente vive mintiendo, ocultando lo que es? ¿Cuánta gente simula poner 'al mal tiempo buena cara', pero acumula resentimiento y rencor? ¿Cuánta gente 'padece la vida' y disfraza o maquilla su padecimiento para vengarse, finalmente, de todos y de todo? ¿Cuánta gente, por lo contrario, se permite vivir con honestidad?