28. abr., 2021

Acerca de los mitos

Lo primero que habría que decir es que "el fin del mundo" no llegará nunca. Nos guste o no nos guste el mundo existe para siempre y sufrirá las transformaciones lógicas de la evolución y de la expansión. El destino del mundo es inseparable del destino de la mecánica del universo.
Lo segundo es que no habrá Héroe ni Salvador ni Mesías. Tampoco, por supuesto, Juicio Final. Los problemas que generaron y generan los humanos deberán resolverlo los humanos en su propio hábitat: este planeta o, eventualmente, el que se pudiere colonizar. Colonización, por ahora, demasiado lejana.
Y lo tercero, que, llegados a estas alturas del desarrollo del conocimiento, se impone un cambio radical del paradigma de la política. Que no será la Revolución -otro mito y, por lo mismo, una fábula, una ficción, una mentira-, sino el consenso que obligará la misma evolución, con sus catástrofes naturales y sus pandemias.
Menos Dios -menos mito- y más razón y más diálogo (incluso con la inteligencia artificial) sería la fórmula.
Con la idea de Dios nacieron y se multiplicaron los problemas que acongojaron a los humanos durante siglos, incluidos genocidios, etnocidios, matanzas, persecuciones, torturas, absolutismo, totalitarismo, sometimiento, dominación.
Cuestionar la historia, razonar para atrás, movernos en el territorio del modo subjuntivo, apoyarnos en lo contrafáctico carece de sentido. El 'hubiera' no existe, existe lo que es. Y, a partir de lo que es, puede conformarse lo que será. Sin mitos, sin providencia. Con razón y con trabajo.
El espacio de esta red social no permite desarrollos demasiado extensos. Tampoco discusiones apropiadas. No me extenderé, por ahora, ni sostendré por aquí ningún intercambio de opiniones. Quienes así lo quisieren podrán dejar sus testimonios que, si no respondidos, serán leídos y respetados.
Y volveré sobre el asunto en entradas posteriores. Volveré, en especial, sobre el comportamiento medieval que se verifica en muchas sociedades contemporáneas y muchas políticas que las manipulan. Volveré sobre el comportamiento totalitario que se deriva de cualquier Revolución. Y revisaré, con el comportamiento de Occidente antes y después de las Cruzadas, de qué manera resiste el mito para desgracia de los pueblos.
Dejo dos nombres flotando para aquéllos que se quisieran adelantar en el estudio: Saulo de Tarso (después San Pablo) y Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
Continuará...